sábado, 17 de marzo de 2012

EQUIPO DE SENDERISTAS Y AMANTES DE LA NATURALEZA “ISAÍAS JIMÉNEZ DOMÍNGUEZ” Por Daniel Fuentes Ramírez



Desde su integración, este grupo nunca imaginó llegar al nivel que tiene. Todo un cúmulo de éxitos que cambió la mentalidad del mismo en cuanto al conocimiento e interés por la naturaleza, contrastante con el de nuestra vida cotidiana, al recorrer, conocer, observar y disfrutar la impresionante sierra con sus barrancos, cascadas, mesetas y desfiladeros, así como apreciar el canto de las aves, disfrutar de la sombra de centenarios árboles y soportar también el calor sofocante de los caminos durante el estiaje.
El grupo de referencia tiene como base a la ciudad de Naolinco que, en tiempos del siglo XIX o quizá antes, fue paso obligado en la comunicación de otros centros como Misantla, Yecuatla, Miahuatlán, Landero y Coss, Acatlán, Tepetlán, etc., con la capital Xalapa, a través de una red de “caminos de herradura” por la que transitaron en épocas pasadas grupos de arrieros y sus recuas de bestias, llevando los productos comerciales de la región (café, frutas, madera, maíz, frijol, etc.) hacia dicha ciudad. Por esos senderos hemos caminado en repetidas ocasiones no sin dejar de descubrir algo nuevo en aquel hermoso paisaje serrano.

Dos vistas panorámicas del Cerro del Borrego

A continuación destaco algunos de los lugares que hemos recorrido, que nos  impactaron en su momento y que despertaron aún más el interés por caminar:
1.- Cerro del Borrego: Lugar emblemático para nuestras caminatas, en virtud del accidente aéreo ocurrido el 16 de diciembre de 1949, en que un avión Douglas DC-3 de la Compañía Mexicana de Aviación se estrelló en ése lugar cercano a la cabecera municipal de Chiconquiaco. A raíz de ello surgió el interés en el grupo por conocer el escenario donde se produjo dicha tragedia y que permitió que lugareños y gente procedente de otras partes tomaran grandes cantidades de dinero, lo que les facilitó cambiar su estilo de vida y mejorar la actividad económica de la región. Dicho lugar lo hemos visitado en varias ocasiones y encontrado vestigios pequeños del fuselaje así como uno de los motores de la aeronave en cuestión.

Los senderistas en la impresionante Sierra de Chiconquiaco

2.- Camino de Chiconquiaco a Misantla: Transitarlo obliga a pasar por una parte conocida como “El espinazo del diablo”, vereda muy estrecha y delimitada por profundas barrancas lo que hizo peligroso el paso de los animales con su pesado cargamento en épocas pretéritas. Se entra por la congregación La Guacamaya para empezar a bajar hasta la comunidad Progreso de Juárez cuya iglesia inconclusa es reflejo del auge de la producción cafetalera a finales de los años cincuenta del siglo pasado. Se baja una cuesta muy prolongada y sumamente sinuosa. Sin embargo, es un deleite caminar por allí, iniciando con el clima frío de Chiconquiaco hasta llegar a las tierras bajas y cálidas de Yecuatla. En el trayecto abundan los nacimientos y escurrideros de aguas cristalinas que ayudan a mitigar la sed de quienes por ahí caminan.
Vegetación y un aspecto del empedrado de la cuesta del Pesmón

3.- Cuesta del Pesmón: Es un camino que conduce desde la localidad de Paredes hasta Misantla. Recorrerlo tomaba dos días a los arrieros y a las recuas cargadas con productos comerciales  desde el siglo XIX y parte del XX. Hoy es un camino abandonado, es raro encontrar gente y sólo algún pastor de cabras de vez en cuando se deja ver. Recorrerla es adentrarse en una exuberante vegetación, única en su género por el tipo de árboles que la conforman, entre ellos una variedad de helechos gigantes, dignos de un Parque Jurásico. En pocos lugares hemos encontrado una vegetación tan hermosa como en esta cuesta que aún conserva vestigios del empedrado originar y la disposición poco común de las piedras y lajas. Se especula que,  en algún sitio de esa cuesta, tuvo su escondite don Guadalupe Victoria en tiempos de la guerra de independencia.
La Unión: lo que queda de este antiguo rancho cafetalero
4.- Los emporios cafetaleros: Se comenta que a mediados del siglo XX o quizá un poco antes, la producción de café por esta región se catalogaba similar a la lograda en zonas pequeñas de Colombia o Brasil. Resultado de ello fue la construcción de grandes instalaciones conocidas como “beneficios” que procesaban toneladas y toneladas del aromático con el consabido trabajo de cientos de cortadores de la zona o provenientes del estado de Puebla (arribeños). Hoy, como resultado de la crisis que desde hace tiempo padece el campo en México, de aquellos emporios sólo quedan las ruinas, casas abandonadas, maquinaria oxidada, fincas llenas de maleza y el recuerdo de aquel auge en el colectivo social. La Unión, La Trinidad, Naranjos, Los Aburto, La Victoria, La Flor, etc., son solo nombres de lo que en el pasado fueron centros de intensa actividad laboral generadora de riqueza. Melodías como “Me voy pa’l pueblo” y “Mi Cafetal” entre otras, eran reflejo en aquellos tiempos de las jornadas laborales que se prolongaban por muchas horas y de la bonanza económica que se derivaba de ello. Arturo Morales Palacios (miembro del equipo) y el que esto escribe, fuimos testigos de la actividad cafetalera desplegada en aquellos tiempos.
Así seguiremos los entusiastas senderistas –con amistad, unidad y compañerismo- caminando y recorriendo estos lugares y conociendo otros, en una práctica permanente por ejercitarnos físicamente, intercambiar puntos de vista y aprender con sumo interés lo que el pasado y la historia de dichos sitios nos regalan.


El equipo de senderistas en la foto del recuerdo

domingo, 5 de febrero de 2012

SENDERISMO EN NAOLINCO por Arturo Morales Palacios


  Todo deporte requiere de normatividad, el nuestro que es el caminar y recorrer por regiones agrestes, lo hemos desarrollado a lo largo de catorce años sin ninguna norma establecida, quizá por el desconocimiento o por pensar que no se requiere más que decisión, interés y querer conocer otros espacios geográficos.



Un aspecto de lo intrincado de la Sierra de Chiconquiaco

 En todas las caminatas, los objetivos se han logrado, las satisfacciones han sido tan grandes en vivencias que, como resultado, conservamos reseñas de las experiencias a través del caminar y establecer un diálogo constante que fortalece nuestro compañerismo y amistad.
   Al realizar nuestro trabajo diario, al terminar la jornada semanal con stress (estrés), el practicar regularmente el senderismo, nos relaja, sintiéndonos libres de presiones diversas, pero, lo más  importante: el gusto y deseo de caminar a veces por senderos peligrosos y culminar el recorrido con la meta propuesta.
Ruinas del templo de Santa María cerca de San Pablo
   Nuestro deporte senderista es regional, hacia los cuatro puntos cardinales, desde un promedio de tres a ocho horas de duración que abarca los senderos, caminos y carreteras de terracería, llanuras y principalmente montañas, que podemos ubicar municipalmente de Actopan a Misantla, de Chiconquiaco a Tepetlán, de Naolinco a Tonayán, Miahuatlán y Landero y Coss, de Coacoatzintla a Tlacolulan, Banderilla, Alto Lucero, Juchique de Ferrer así como Yecuatla.

Centenario puente en la congregación de Tenampa

Culmino estas líneas expresando que nos consideramos los cinco miembros del grupo “ISAÍAS JIMÉNEZ DOMÍNGUEZ” (nombre de un entrañable compañero fallecido), como los “pioneros” del senderismo en Naolinco, por lo geográficamente recorrido y por el tiempo que tenemos de practicar de la actividad senderística.
¡Seguir adelante es y seguirá siendo la principal divisa del equipo!

Exuberante vegetación en la cuesta del Pesmón


Cerro México cerca de Tepetlán



El equipo de senderistas en la Poza Azul en la cañada de Actopan

jueves, 22 de septiembre de 2011

PRESENTACION




EQUIPO DE SENDERISTAS “ISAÍAS JIMÉNEZ DOMÍNGUEZ”
NAOLINCO DE VICTORIA, VERACRUZ, MÉXICO

P R E S E N T A C I Ó N

                                                “Nunca es largo el camino cuando un                                                                                            
                                                         amigo camina a tu lado”


            Desde el 22 de diciembre de 1997, un grupo de maestros de bachillerato tomó la determinación de incursionar en la práctica del senderismo, con el propósito de salir del sedentarismo, llevar una vida saludable, mantener un estrecho vínculo con la naturaleza y a la vez disfrutar de los hermosos paisajes que ofrece esta porción serrana de la zona montañosa central del estado de Veracruz.
El grupo de referencia está conformado por Arturo Morales Palacios, Daniel Fuentes Ramírez, Rafael Romero Barradas, Martín Fuentes Castro y Carlos Ramírez Hernández. Dicho equipo ha efectuado recorridos hacia distintos lugares asentados en la geografía de ésta región, teniendo como centro de operaciones a la ciudad de Naolinco de Victoria, Veracruz, distante unos 26 kilómetros de la capital del estado, Xalapa.

   








Vista panorámica de la comunidad de Vaquería, municipio de Chiconquiaco

Como referencia de nuestra actividad senderística desplegada hasta ahora, digno es señalar las caminatas hacia Alto Lucero, Cerro de la Magdalena, Misantla, Yecuatla, Cerro del Borrego y la zona del Malpaís entre otras. Recorridos de varias horas (algunos de ellos agotadores) sobre terrenos sinuosos de diferente composición geológica y difícil acceso unos, siguiendo la línea de los “caminos de herradura”, veredas y senderos trazados desde hace mucho tiempo por nuestros antepasados, algunos de los cuales se presume cuentan con una antigüedad prehispánica o tal vez colonial, como lo denotan los vestigios que aún quedan del empedrado que  conservan varios de ellos.
El equipo de senderistas con uno de los motores del DC-3 a corta distancia de El Huérfano


            La conformación montañosa de la zona ha sido propicia para la práctica de esta motivante actividad que reclama buena condición y fortaleza física, que nos ha integrado como equipo consolidando en nosotros los lazos de amistad y compañerismo permitiéndonos recorrer paso a paso los “filos”, las laderas y pequeñas mesetas flanqueadas por la presencia tal vez milenaria e imponente de los cerros y montañas.
            Cabe hacer mención de que, en cada recorrido, se toman las fotografías que habrán de enriquecer nuestro acervo en imágenes y que finalmente se complementa con un relato escrito (que se reparte entre los miembros del equipo) donde se destacan las anécdotas, detalles e incidentes propios de cada evento.
            A casi 14 años de practicar el senderismo, el equipo que integramos se mantiene más unido que nunca y dispuesto a seguir recorriendo los caminos y veredas de Actopan, Alto Lucero, Coacoatzintla, Chiconquiaco, Jilotepec, Landero y Coss, Miahuatlán, Tlacolulan, Tonayán, Yecuatla, etc. municipios vecinos de Naolinco.
            Uno de los propósitos del presente trabajo, es recibir de quienes nos distingan con su lectura, un comentario, una crítica o un intercambio de experiencias que enriquezcan lo que hasta hoy hemos adquirido en torno a esta vigorizante y saludable actividad.

Colosal roca situada a orilla de la vereda sobre la cuesta de Vaquería

Estamos a sus respetables órdenes en la siguiente dirección:        
   
            La pasión que hemos desarrollado en torno a esta recomendable práctica, será sin duda la mayor razón para seguir incursionando a través de la accidentada orografía de esta parte de nuestro estado y aquilatar lo valioso y hermoso que en cada travesía nos ofrece la naturaleza así como la presencia de vetustas construcciones (impresionantes casonas, añejos puentes, históricas exhaciendas, etc.) cuyos muros dan cobijo a la historia y a la leyenda, que la mano del hombre dejó para la posteridad y que el tiempo se ha encargado de plasmar en ellos su inexorable huella.